Quien carga ansiedad o estrés
Si el cuerpo vive en alerta y la mente no para, este es un lugar para soltar.
Diez personas eligen, juntas, sembrar lo que les sostenga el resto del año.
Este retiro es para personas que cargan ansiedad, estrés o tristeza, o que conviven con alguna condición crónica — y sienten que necesitan parar y respirar de otra manera. No necesitas ser experto en nada: solo querer cuidarte.
Si el cuerpo vive en alerta y la mente no para, este es un lugar para soltar.
Etapas de bajón, duelo o desgaste emocional. No hace falta un diagnóstico para venir.
Dolor persistente, enfermedad o tratamientos largos. El cuerpo también se sana en comunidad.
Médicos, terapeutas, docentes o cuidadores. Si te entregas a los demás, también mereces parar.
No es lujo turístico. Es trabajo interior con cuerpo y nutrición cuidadas.
El círculo requiere presencia honesta. No hay forma de esconderse.
No son reseñas de confort. Son relatos de quienes se atrevieron a parar.
Llegué con el pecho apretado todo el tiempo y volví con una forma distinta de respirar. No fue lo que aprendí — fue lo que dejé de cargar.
En medio de la enfermedad encontré un lugar donde no era solo una paciente. Volví a sentirme persona, y acompañada.
El círculo cura cosas que la terapia individual no toca. Te recuerda que no estás solo cargando lo que cargas.
Hace años recomendaba a mis pacientes que descansaran. Era yo quien no sabía hacerlo. Acá lo entendí en el cuerpo.
Llevo más de dos décadas acompañando a personas que enfrentan procesos de salud difíciles y que, en el camino, se olvidaron de su propio cuerpo. Construí este retiro para abrazar lo que la consulta no alcanza: el círculo, la naturaleza, la mesa compartida.
Lo que vivirás acá no es un curso, ni una terapia. Es una experiencia diseñada con el rigor de la ciencia médica y la memoria larga de los Andes. Sin promesas místicas. Con compromiso humano y profesional.
Armando, en el terreno familiar sobre el Valle Sagrado